miércoles, 11 de noviembre de 2015

DELITO DE RECEPTACION Y LAVADO DE ACTIVOS

EL DELITO DE RECEPTACIÓN EN CADENA: REALIDAD SOCIAL Y LAVADO DE ACTIVOS



Es importante analizar el delito de receptación en cadena por las implicancias tributarias, sociales, municipales, etc. la jurisprudencia de la corte suprema confunde aún más la interpretación del delito que analizaré.

El delito de receptación se consuma cuando el agente posee dolosamente un bien cuya procedencia es ilícita. Sobre la receptación en cadena o sustitutiva, la doctrina seria, ha definido a esta modalidad, como “todos aquellos casos en los que un sujeto, conocedor de la actividad delictiva previa desarrollada por otro, recibe un objeto que no es el directamente procedente de la infracción anterior, pero que ha sido obtenido mediante una operación comercial –venta, compra o permuta- que tiene por base aquello que se consigue con infracción precedente”[i].

Para graficar mejor este intrincado concepto, la receptación en cadena ocurre en las denominas “cachinas” como las ubicadas en la av. Argentina o San Jacinto (auto partes), centros de comercio como estos hay en las principales ciudades del país, donde existen los mal llamados “comerciantes” que compran bienes robados para luego venderlos y obtener beneficios económicos por esta actividad (receptación); el cliente que compra los bienes a estos  mal llamados comerciantes; comete el delito de receptación sustitutiva.

Existe una primera receptación del comerciante que compra diversos bienes a bajo precio sin solicitar comprobante de pago, de un sujeto que no tiene RUC, desconoce su domicilio y sabe perfectamente que se dedica a la comisión de delitos como el hurto, robo o un delito aduanero (cualquier actividad ilícita). La segunda receptación se produce por parte del cliente comprar a esos centros de comercio, que conoce plenamente que los bienes que ahí se ofertan son de procedencia ilícita, basta con comparar los precios de los centros comerciales formales con los de este tipo para darse cuenta que han sido obtenidos ilícitamente.

Podemos colegir que en el delito de receptación en cadena, una parte de la población resulta ser cómplice del delito. Donde hay demanda habrá oferta, mientras exista gente dispuesta a adquirir bienes de procedencia ilícita, los delitos contra el patrimonio serán permanentes. Los funcionarios municipales, tributarios y del ministerio público,  no fiscalizan la obtención de licencias municipales, la obtención del RUC para el ejercicio de un negocio o los fiscales quienes son los llamados a denunciar los hechos delictivos; no cumplen con su labor, creando un ambiente de impunidad para la comisión de diversos delitos contra el patrimonio.


JURISPRUDENCIA

En noviembre del 2004, la Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema en la resolución del expediente 2607-2004, en un desvarío jurídico, declaró procedente el pedido de nulidad promovida por la “defensa de Ida Corigliano de Flecha, procesada por la presunta comisión del delito de receptación. Se le imputaba haber adquirido, con su cónyuge, un automóvil marca Volvo de la empresa Cifsa Internacional S.A.C., por la suma de6.500,00 dólares de los Estados Unidos, pese a tener conocimiento que dicha firma pertenecía, entre otros, a los hermanos Óscar y Enrique Benavides Morales, quienes la habían constituido, financiado sus actividades económicas y adquirido sus bienes, entre ellos el vehículo en mención, con dinero proveniente de comisiones irregulares por la venta de material bélico a las Fuerzas Armadas[ii]. La Corte Suprema declaró fundado el pedido de nulidad pues considera que "la conducta que le ha sido atribuida, se enmarcaría dentro de los presupuestos de la receptación sustitutiva, modalidad que es acogida recientemente en la precitada Ley de Lavado de Activos, ya que al momento de la denuncia incoada en contra del procesado José Daniel Flecha Zalba, éste tipo penal aun no estaba criminalizada".

Podemos colegir que en el delito de receptación en cadena, una parte de la población resulta ser cómplice del delito. Donde hay demanda habrá oferta, mientras exista gente dispuesta a adquirir bienes de procedencia ilícita, los delitos contra el patrimonio serán permanentes

Es cierto que el art. 2 de la ley 27765 (ley de lavado de activos) puede confundir con el de receptación con el delito de lavado de activos, pero este último de tipo pluriofensivo por los distintos bienes jurídicos que vulnera como la administración de justicia, la transparencia del sistema financiero, la legitimidad de la actividad económica, entre otros[iii]. Además los pocos casos de la jurisprudencia nacional sobre lavado de activos involucran ingentes cantidades de dinero, transacciones que implican decenas de millones de soles.

La jurisprudencia descrita de la corte suprema vulnera el principio de la proporcionalidad de las pena, el delito de lavado de activos tiene penas que oscilan entra 8 y 20 años de cárcel. Calificar la compra de un vehículo por 6.500.00 dólares, del cual el agente conocía que no fue adquirido lícitamente, como una modalidad de lavado de activos, no merece una pena de esa magnitud pues la pena sería mucho mayor al daño.

EL CONCURSO APARENTE DE DELITOS

Por mi ejercicio profesional puedo afirmar que muchos de los abogados, jueces o fiscales no realizan correctamente el ejercicio de tipicidad. En algunos casos no están actualizados en la jurisprudencia, no conocen la suficiente doctrina, obvian los principios rectores del código penal o los que se aplican para resolver lo casos del concurso aparente de delitos (especialidad, subsidiariedad, consunción o alternatividad).

En el caso analizado, los vocales de la corte suprema no han tenido en cuenta el principio de alternatividad, por la cual, ante la duda sobre la tipicidad se aplica el tipo penal más benigno para el agente, concordante con e principio del in dubio pro reo.

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