martes, 28 de mayo de 2013

Seguridad Ciudadana

¿HACIA DONDE VAMOS EN PERÚ?


En mis casi veinte años como Instructor en Seguridad, recuerdo hoy día con gran nostalgia el aula repleta de postulantes en la Empresa PROSER, en las que dictaba clases a sesenta postulantes cada día. 

Capacitaba en una semana 360 postulantes, sesenta por cada dia, de 9.30 am a 4 pm.

Concluida la capacitación  amena, realista, dogmática  técnica  con uso de excelentes ayudas visuales, pasaban todos un examen y los que aprobaban, pasaban a la Gerencia de Operaciones, con el Comandante AP Juan Sevilla Villacorta, quien decidia a quienes contrataba.

Nuestro personal cubría 1,500 unidades en todo Lima Callao y Balnearios, dábamos seguridad privada a bancos, financieras, edificios públicos  oficinas, plantas industriales, yo salia inopinadamente a Supervisar y hacer un reforzamiento de lo enseñado en el área de trabajo.

La Empresa de Seguridad Privada Proser, estaba en el Distrito de Pueblo Libre, lugar en el cual me crié  desde los dos años de edad y donde estudie hasta culminar la secundaria.


Recuerdo aquellos días en los años setentas, en que docenas de adolescentes íbamos en grupos enormes manejando motos Honda 70 cc, 125cc, 250cc, con las chicas más lindas de Lima.



Eran otros tiempos, no temíamos dejar la moto en la puerta de la casa, ni tampoco transitar en algún centro comercial, ni ir al banco para realizar retiros. 

Eran los días  felices, de nuestras infancias: Néstor Pacora, Luis Medina, Carlos Cuentas, el Pele del barrio Juanito Bueno, César Reátegui, Charo Aguirre, Martha Valdez, las hermanas Almestar, Ana María Bacigalupo.

No caminábamos las calles con miedo, incluso regresábamos de tonos,  después de las doce y nada nos pasaba.


Que gran diferencia a la Lima de ahora, en que cada cinco minutos ocurre un delito, un robo, un arrebato, un asalto.

Que tristeza da , ver a mi Lima querida, convertida en un teatro de violencia cotidiana, de asesinatos y balaceras.  El delito ha alcanzado dimensiones, que hace 30 años eran insospechadas.


Nunca pensamos que llegaríamos al punto de tener que vivir rodeados de vigilantes, patrulleros, ni siquiera se nos hubiera ocurrido, años atrás, que algún día nuestra querida  policía municipal, se convertiría en el Cuerpo de Serenazgo Municipal.

Los distritos más elegantes, las autopistas, los distritos populosos, hoy día, se han convertido en blancos de los delincuentes, que no dan tregua, matan, balean hasta niños.  Vemos ajusticiamientos hasta en Pueblo Libre, considerado el tercer distrito más moderno y de categoría en todo Lima. Y vemos atracos en Comas, Los Olivos, Ate, La Victoria Lince, Jesús María, los delincuentes nos tienen acorralados.

La evolución de los delincuentes.

El delincuente de hoy, no  es: “el atorrante, cochino, cara cortada, con tatuajes de ayer….”. Hoy los delincuentes andan en autos modernos, veloces, elegantes, con lunas polarizadas, bajan de vehículos vistiendo terno, ropa sport elegante, lentes oscuros, corte de cabello moderno, para secuestrar al paso.

Ud. esta esperando micro en un paradero, saca su celular para contestar una llamada y un jovencito vestido con polo Calvin Clein, zapatillas Niké, jean Levis Straus Americano, con la agilidad de un gato de un salto le arrancha el celular, corriendo a la velocidad de una liebre contra el trafico….

Ud. no sabe si perseguirlo, si gritar, solo se queda atónito mirando al mozuelo alejarse a velocidad y perderse entre, los carros…

El delincuente del Siglo XXI, ha entendido que debe parecerse lo más posible a la gente Inn, shick, cuando merodea buscando su presa…así la policía no lo nota. La gente no se pone a la defensiva, cuando ve a “un delincuente mimetizado”, por eso el laburo culmina con éxito, para estos indeseables.

La policía y nosotros mismos, seguimos manteniendo en la mente, el  estereotipo de que “todo delincuente, es algún negro, sucio, con cortes en la cara el brazo…..pero no es así.


Dejando de lado los tontos prejuicios raciales, debemos afirmar, que delincuentes los hay, incluso gringos, como los australianos, que arrojaron del último piso de un edificio a un guardián, porque les pidió no hacer tanta bulla, con su música.


Los delincuentes de ahora, son muy aseados, corte de cabello moderno, apariencia muy decente, elegantes.


Ni que decir de las delincuentes de sexo femenino, voluptuosas, cabello pintado de castaño claro, para pasar como miraflorinas,  dedicadas a encandilar cuarentones, en bares de medio pelo, con promesas de sexo completo, para luego pepearlos y arrojarlos en calles desoladas, muertos o dopados,  a tal  punto de no saben decir cuando los encuentran,   quienes son.


Inseguridad Ciudadana.


Muchos de nosotros, alguna vez, en Lima, hemos tenido que correr, cuando de pronto sentimos un rumor,  como de mil voces, que se aproximan.  Y de pronto vemos una marea de adolescentes, con camisetas de Alianza Lima o de la U, tocando silbatos, gritando lemas a su equipo, ocupando toda la calle por seis cuadras.




 Si no corríamos a velocidad a algún local, a otra calle, la marea de barristas, nos envuelven y nos asaltan, quitan los zapatos, camisa, casaca, reloj, celular, dejándonos en calzoncillos, en plena calle.


Cientos de negocios son asaltados, saqueados, al paso de los barristas de estos equipos, que van con banderolas.
Tan peligroso es el paso, de estos desadaptados, que hoy vemos como el Estado, envía hasta dos mil policías a cubrir los alrededores de un estadio, las calles adyacentes y avenidas, para que no ataquen a los transeúntes y pacíficos ciudadanos, que esperan el bus, en las esquinas.
Peligros de fin de semana.
Una amiga me cuenta que salía de una discoteca con otras dos parejas y de pronto a una cuadra dos autos los cerraron, bajaron ocho delincuentes con armas de 9 mm. Los encañonaron y con amenazas de muerte, les quitaron sus celulares, casacas, billeteras, zapatillas. Concluido el asalto al paso, se fueron muertos de risa,  a velocidad en sus autos. Segundos después apareció una camioneta del Serenazgo, que alertada por los jóvenes, inicio la persecución de los rateros, pero tuvo que detener la misma, al recibir tres impactos de bala en el chasis el vehículo de los serenos….


El delito triunfa, cuando no le damos a quienes lo combaten,  las armas y equipos necesarios, para vencerlo.


Con tristeza días después leía en el periódico, sobre la muerte de un sereno en San Borja…..



¿Qué paso?

El valiente muchacho se subió al vehículo en la parte posterior llevando a dos detenidos, sin saber que uno de ellos, tenía un arma en las medias.

Fallo la capacitación del sereno, porque antes de subir al vehículo que traslada a detenidos camino a una comisaria, lo primero que se hace, es: “el cacheo del detenido”.

Tal vez, los súper instructores, militares, policiales, que tuvo este héroe de la Seguridad Ciudadana, se dedicaron a contar más sus aventuras,  de cuando eran policías noveles, de cuando estaban destacados aquí y allá, más que nutrir a sus alumnos serenos, en “las técnicas de intervención policial a sospechosos”.

Me dirán, que eso no hay que enseñar a los serenos, porque no son policías, pero yo contradigo esa ignorancia, porque el Serenazgo Municipal, cumple hace décadas labores policiales en sus distritos, con igual valor y entrega que la Policía Nacional, pero armados solo de silbatos y un tonto palo de goma.

Cumplen labor, como lo hacen también los Vigilantes Privados, a quienes si se les permite portar armas cortas para defensa personal, pero dentro del área de trabajo, no en las calles.

Absurdos en el  debate sobre el equipamiento de Serenos, para el combate de la delincuencia.

Los enemigos de la Seguridad Ciudadana Eficaz, dirán que un sereno, no esta capacitado para portar un arma, que es un enorme peligro que así sea, pero no es cierto.

¿Si un civil, un comerciante, un obrero, puede portar un arma para su defensa personal, porque los serenos, no pueden portar también una? Ellos también son civiles. ¿O no lo son?

El Serenazgo Municipal es un cuerpo integrado por padres de familia, jóvenes, del pueblo,  que asumen el reto de proteger a su comunidad, a los ciudadanos, usan uniforme militar del color que sea, pero uniforme al fin.

El Serenazgo Municipal, pone el pecho todos los días, para controlar el orden, impedir que los delincuentes hagan de las suyas, con limitaciones tangibles, inaceptables. Pareciera como que en el entorno de las autoridades, congresistas, hubieren “algunos infiltrados de las bandas delictivas”, que velan porque no se autorice de ningún modo,  portar armas,  a estos valerosos hombres, que ya han dado sus vidas, por la seguridad ciudadana.

Ausencia de reconocimiento a la labor del  Serenazgo Municipales.

Lo que mas me duele, es que se le reconocen a todos,  sus actos de heroísmo: a policías y militares, pero no a los Serenazgo que también, han ofrendado sus vidas por la Seguridad Ciudadana.

Quienes dan su vida por la Patria, por la Nación, por la Seguridad Ciudadana, son Héroes.

Todo Héroe, tiene su monumento.

¿Qué hacemos para que el pueblo ame y respete más a nuestros Serenos?

Han cumplido labores heroicas, han caído en servicio, tienen sus mártires.

Ellos también deberían tener su monumento, su plaza, su avenida. Mucho me gustaría, ver “La Plaza Serenazgo Municipal”, “El Monumento al Sereno Municipal”.

Estos monumentos, harían  que la población, los vea de otra forma. Sirven para ir creando la conciencia ciudadana y la solidaridad y el respaldo total, a estos caballeros de la ley.

El sereno no debe participar de vulgares charlas, debe ser instruido en un abanico de cursos, dictados por personas que tengan conocimientos reales, de seguridad, armas cortas, criminalística, pero con la capacidad de docencia, que sepan trasmitir sus conocimientos y experiencias, que sepan enseñar, adoctrinar, porque en la medida que se le de una solida enseñanza y capacitación, contamos con un excelente aliado de la seguridad.


“En el ámbito de la seguridad ciudadana se encuentran aquellos derechos de los que son titulares todos los miembros de una sociedad, de forma tal que puedan desenvolver su vida cotidiana con el menor número posible de amenazas a su integridad personal, sus derechos cívicos y el goce de sus bienes.”



Por ello considero que debemos aumentar la capacidad disuasiva de los Serenazgos Municipales, previo entrenamiento por meses, en armas cortas, defensa personal intervención de sospechosos, criminalística, defensa civil, primeros auxilios ética profesional relaciones humanas, urbanidad, uso de equipos de seguridad, etc.

Tanto el orden público como el orden interno tienen ámbito nacional y son responsabilidad del Estado, a través de la Policía Nacional, mientras que la seguridad ciudadana es de orden local y es de responsabilidad multisectorial. Es esencial una triple alianza entre los Gobiernos Locales, la Población y la Policía Nacional para el logro de resultados en este campo.

A nivel de Lima Metropolitana, este servicio se encuentra regulado por la Ordenanza N.º 638, de fecha 10 de junio de 2004, y por las modificaciones a esta última contenidas en la Ordenanza N.º 645, de fecha 01 de julio de 2004, ambas expedidas por la Municipalidad Metropolitana de Lima. En virtud de tales ordenanzas, se consideran como funciones generales del servicio de Serenazgo las siguientes:

• Coordinar con la Policía Nacional la realización de las operaciones de patrullaje general y selectivo.
• Prestar auxilio y protección a la comunidad.
• Supervisar e informar el cumplimiento de las normas de seguridad en establecimientos públicos de cualquier naturaleza o índole.
• Propiciar la tranquilidad, orden, seguridad y convivencia pacífica de la comunidad.
• Vigilar la preservación de la calidad de vida, limpieza y ornato público.
• Colaborar y prestar apoyo a los órganos de su respectivo Gobierno Local cuando lo soliciten para la ejecución de acciones de su competencia.
• Orientar al ciudadano cuando requiera algún tipo de información.

Cabe precisar que el servicio de Serenazgo cumple una labor complementaria a la de la Policía Nacional, por lo cual debe coordinar estrechamente con ella sin que ello implique suplirla en sus funciones.

En ese sentido, hay que tener en cuenta que, de acuerdo a lo establecido por el artículo 2º inciso 24 literal f) de la Constitución, son los agentes policiales los que están facultados para detener a una persona en el caso de hallarla en flagrante delito o por mandato motivado de un juez.


No coincidimos  con analistas tales como Fernando Rospigliosi  y Carlos Basombrío, quienes opinan  que : el empoderamiento del servicio de Serenazgo, al punto de convertirlo en una especie de policía municipal con autoridad para detener a las personas y portar armas de fuego, puede brindar más problemas que soluciones, en tanto que los serenos no estarían capacitados para asumir estas nuevas competencias y se correría el riesgo de que los alcaldes los asuman como su guardia personal y se generen conflictos armados entre serenos de distintas municipalidades.
Falso, no es cierto, que eso ocurrirá, son meras suposiciones, miedos tontos.

Nadie señores nace sabiendo.

Precisamente para eso es que se crean escuelas, institutos, centros de formación, programas de capacitación cursos especiales, en los que los Serenos pueden seguir un plan de formación, capacitación, acorde con los tiempos, que los pongan en la capacidad de por lo menos portar un arma para defensa personal.

¿Qué dura un curso básico de arma corta para defensa personal?

Tres meses. Eso es lo que se capacita un civil, que jamás porto un arma, para aprender a disparar una, a usarla conforme a las normas de seguridad.

Luego va al Sucamec, rinde su prueba de tiro y obtiene su licencia  sin más problemas.

¿Por qué los Serenazgos Municipales, no pueden hacer exactamente lo mismo?

Si insistimos en decir, que no son personas aptas, estaríamos contradiciendo lo que hacemos, por décadas.

¿Por qué como se le ha podido entonces encomendar,  a ineptos,  por tantos años,  la tarea de la seguridad ciudadana?

No son ineptos, no son deficientes mentales, son si seres humanos a los que se les expone al peligro, sin ninguna consideración, aferrándose los expertos, a miedos absurdos, basados en conjeturas , en suposiciones, propias de personas con fobias a la gente pobre.

El sereno es un hombre pobre, trabajador, del pueblo, pero no por eso, es menos inteligente, que otros ciudadanos, para aprender, capacitarse y convertirse en un verdadero aliado de nuestra seguridad.

Los alcaldes no son maleantes, no son mafiosos, para que usen a estos cuerpos como su guardia personal, ya que estos serenos,  en su mayoría están en las calles, patrullando en compañía de un policía nacional y así deben continuar.

Los argumentos de los disque expertos, no me parecen validos, más bien,  les siento un tufo a: “discriminatorios”.

La nueva Ley del Serenazgo Municipal debe permitir portar armas en lugar no visible, a los serenos, así como también advertirles, que no se les permite  portar armas, para usarlas en enfrentamientos con otros miembros similares a ellos de otros distritos, ni para amedrentar a la población civil.

El arma para defensa personal, es  solo para defenderse en caso de que delincuentes los ataquen con armas de fuego, les disparen cuando fugan, los ataquen, sean victimas de personas que les disparen con arma de fuego. Con respecto a la detención de personas, nada tiene de incongruente con la ley, que hoy faculta a los ciudadanos a detener a personas que delinquen.

En defensa del Serenazgo Municipal

El Serenazgo debe a mi criterio, portar armas cortas para defensa personal, no en cartuchera, no en lugar visible, sino en sobaqueras, bajo su capotin o casaca.

Deben portar arma corta, como lo hace un civil, sin lucirla. Es decir, tenerlas consigo, pero en lugar “no visible”.


Esto es muy importante, para no alarmar a la población, para no dar la apariencia de que estamos en un estado de guerra interna, para que la población no se atemorice.

Los ciudadanos están acostumbrados por décadas a ver a la policía nacional portar armas en su cinto, en su cartuchera y no los intimida, más bien los reconforta, los hace sentirse protegidos.

Esto es porque desde su creación, la Policía Nacional, ha dado tantas muestras de heroísmo, de abnegada lucha contra el delito, tienen tantos mártires, que podríamos llenar un libro de 400 páginas con sus nombres.

El nuevo Serenazgo.


El Serenazgo Municipal, por la situación de delincuencia generalizada, con presencia en casi todos los distritos y pueblos del Perú,  debe ser adoctrinado, nutrido de sólidos conocimientos, de relaciones humanas, derechos humanos, derechos ciudadanos, ética profesional, deontología, técnicas de intervención a sospechosos, uso de arma corta,  entre otros, para que el resultado luego de una formación de dos años cuando menos, tengamos el prototipo de Sereno Ideal: “educado, respetuoso, gentil, con total dominio de la técnica de  intervención a sospechosos, técnico en todos sus actos de prevención, experto en primeros auxilios, de moral muy elevada, experto en defensa personal y uso legal de arma corta para defensa personal.

Con hombres capacitados, bien equipados, armados para su defensa personal, unidades de intervención rápida integradas por serenos, en número de  diez, bajo la dirección y comando de un oficial PNP, cumplirían con más éxito su labor.

El patrullaje seria más efectivo, su presencia seria más disuasiva, ya que los delincuentes, tendrían ahora mas cuidado, al saber que estos agentes del Serenazgo, ya no son tan vulnerables, porque están en capacidad de responder a sus agresiones a balazos, con fuego real.
Por ahora el debate sobre seguridad ciudadana, es pésimo para mi gusto, no se tratan los problemas de fondo, se discute tonterías, se repite de paporreta los planes fracasados de décadas anteriores, se reclama a todas las autoridades resultados, se culpa a todos los ministros del éxito de los delincuentes, pero no se discute ya, ya,  lo que la población espera:

“El equipamiento de mas hombres de seguridad ciudadana, con chalecos antibalas, armas cortas para defensa personal, que en unidades comandados por oficiales de la policía nacional, recorran todos los puntos  peligrosos de nuestros distritos, las 24 horas, con capacidad de respuesta contra los maleantes.

¿A dónde va entonces la seguridad ciudadana en el Perú?

Mientras se envíe a los serenos a combatir la delincuencia, a luchar contra el delito, para lograr la seguridad ciudadana, con silbatos, varas de goma, perdemos el tiempo, porque los delincuentes estarán siempre en ventaja. 

El delito reinara.

Tendremos que seguir sufriendo a toda hora, asaltos, arrebatos, ajusticiamientos, secuestros, ver morir a mujeres policías, cambistas, ciudadanos valiosos, empresarios, mujeres, hasta niños.

Seguiremos viendo todos los días en los noticieros, muertes, crímenes, barristas y pandilleros dueños de las calles.

El delito, la delincuencia, los maleantes, tienen en estos expertos, que pontifican contra el uso de arma corta, contra el empoderamiento del Serenazgo Municipal, a sus mejores aliados.

Por gente como esta la seguridad ciudadana, es décadas, solo un lindo sueño, un gran anhelo, pero no una realidad.

Con los concejos de estos señores que cómodamente en sus casas elegantes, preparan sus discursos, con cantidad de objeciones para no dotar a nuestros valerosos hombres del Serenazgo, de una mínima protección, para su vida, para su defensa personal, la seguridad ciudadana, no será jamás una realidad en ninguna parte del Perú.

La delincuencia debe ser enfrentada, con valentía, con inteligencia, con táctica, con mística de equipo, con un plan realista que responda a los retos que la delincuencia nos pone en la mesa,  cada día.

Se requiere de estrategia, no  discursos tontos.

Una buena estrategia es un plan alternativo, que permita alcanzar objetivos, metas, en forma más rápida, eficiente, contundente. Ese plan estratégico alternativo, es en mi opinión, el empoderamiento del Serenazgo Municipal, una ley que les autorice a portar un arma para defensa personal, chalecos antibalas, otras armas no letales, para enfrentar el delito protegidos por primera vez, en  décadas.

¿Queremos combatir la delincuencia, hacer retroceder de verdad el delito, reducir a la mínima expresión su incidencia?

Seamos valientes, seamos coherentes con la política de seguridad ciudadana.

Dejemos las soluciones maravillosas de expertos extranjeros, hagamos las cosas a la peruana, con decisión, un modelo propio, diferente, realista, ajustado a la ley, es lo que necesitamos.

Y si la ley, es el obstáculo, para una seguridad ciudadana efectiva, cambiemos la  Ley y punto.

Tengamos en cuenta que la ley, no debe jugar a favor del delito y los delincuentes.

PEDRO ALEJANDRO REYES RAMOS
INSTRUCTOR EN SEGURIDAD PÚBLICA Y PRIVADA

VIVA EL SERENAZGO MUNICIPAL
HONOR A ESOS VALIENTES CABALLEROS DE LA LEY

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CELULAR 964344568

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